Steven Soderbergh, 2008.
¿Qué trata de contar esta película? ¿Quién era el Che? No exactamente. ¿Por qué fascina su figura? Tampoco. ¿Qué pretende, entonces?
Se desarrollan tres puntos clave: una entrevista del Che en EUA en los años 60, su alocución ante las Naciones Unidas, y su participación en el desarrollo de la Revolución Cubana. Las tres acciones se intercalan continuamente, como si el mensaje oral de Guevara explicase sus acciones, intentando dar sensación de unidad.
Pero, en mi opinión, no se consigue. Hay muchos saltos temporales que dificultan seguir el mensaje. Aparecen muchos personajes secundarios fundamentales en el movimiento 26 de julio que uno no identifica si previamente no se ha interesado por el tema. No nos cuentan de dónde sale el Che, ni por qué participa en la revolución, ni cómo la enfoca una vez toman el poder. No sabemos qué será de él en el futuro (aunque Sodebergh promete una secuela, "Guerrilla", que cuente la siguiente etapa).
¿Qué sabemos del Che cuando termina la película? Que participó activamente en la Revolución. Que fue una pieza muy importante para Fidel. Que era médico y tenía asma. Que creía en sus principios. ¿Información suficiente para 2 horas? Creo que no.
Y es una lástima, porque Benicio está fantástico, con ese acento tan trabajado, esa tos constante, esa mirada cautivadora. Pero no se nos habla más que de un par de años en la vida del personaje, no me parece suficiente. Y es indudable que se le trata de forma muy benévola, y se pasa de puntillas sobre su lado oscuro, que existió y tanto se insiste en olvidar.
Cuando uno recrea un símbolo, tiene que conseguir aclarar por qué es fascinante. Por qué 30 años después la gente canta canciones sobre él y exhibe su cara en su ropa. Pero esta película no lo consigue.
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