Elegy
Es una buena película. Probablemente, porque se basa en un libro que intuyo aún mejor. Ben Kingsley está soberbio, Penélope no chirría (reconozco que ha superado mis expectativas) y Dennis Hopper, muy sólido, tiene un breve pero interesante papel con un final digno de mención especial.
Ben Kingsley interpreta a un eminente profesor universitario, crítico famoso por sus continuas apariciones en los medios, que comienza la enésima relación con una de sus estudiantes, Consuela (Penélope). Pero ella es diferente, o el momento es distinto, y lo que comienza sin futuro se va prolongando en el tiempo0.
Los miedos nos acompañan en nuestra vida, y aunque la edad elimine algunos, crea otros nuevos. Los celos, la inseguridad, la amistad, el vértigo al compromiso, el vacío de la pérdida, la incomunicación con los seres próximos, el deseo de ser perdonado por los que te siguen... La película toca muchos temas, provoca reflexiones pero no sentencia soluciones, cada uno rellene sus huecos como buenamente pueda. ¿La felicidad se aleja de nosotros, o nosotros huimos de ella?¿Dónde está lo que buscamos, no lo vemos porque no sabemos reconocerlo o porque, terminada la búsqueda (encontrado el final del camino), nos da pavor girar hacia otro lugar?¿Cuántas oportunidades pueden desperdiciarse, son acaso infinitas?
Creo que os gustará. Ya me diréis.
domingo, 20 de abril de 2008
martes, 15 de abril de 2008
Un día mágico, el día de un triunfador
Lunes 14 de abril. Fue un día normal para el resto de los mortales pero en Hong Kong se cocía algo diferente.
Se celebraba su particular noche de oscar y Andy pisaba la alfombra roja
La ceremonia seguía su curso y llegó el momento de mejor ACTOR, y de pronto el cielo y la tierra se hizo uno para aplaudir a este hombre, a este hombre entre hombres, a este Gengis Lau, porque THE WINER IS..... ANDY LAU
ENHORABUENA. Que sepais que el domingo estaba muy nerviosa porque sabía de su nomación.



Se ha llevado el premio por su interpretación de un narcotraficante, padre de familia y diabético. Aquí os dejo algunas secuencias de Protege. Nuevo cine negro hongkonés.

martes, 8 de abril de 2008
Deseo, Peligro...
domingo, 6 de abril de 2008
Diario del día 6-4-08
¿Cómo disociar a algunos de nuestros amigos de los ancianos indefensos?No siempre dará abrazos, pero la comprensión y el cariño de la sra. Lau salva a muchos de nuestros abuelos.
La lectura está tan asociada a nuestros ratos de ocio que no nos concibo sin ella, y es para mí un lujo poder decirlo. Nos hace pensar y ser creativas, que salga la poetisa que llevamos dentro: "Ese hombre todavía no ha dejado de ser un niño"; y, cómo no, "todo tiene remedio menos la muerte".
Los alemanes han pasado muchas penas, pero en algún momento tendrán que asumir que aceptarlo implica dejar de fustigarse continuamente. La lección que hemos aprendido hoy es que comprar entradas con dos horas y media de antelación no es garantía de llegar a tiempo. ¡Ah! Y también que un vienés a veces es una mala elección.
Feliz semana.
¿Cómo disociar a algunos de nuestros amigos de los ancianos indefensos?No siempre dará abrazos, pero la comprensión y el cariño de la sra. Lau salva a muchos de nuestros abuelos.
La lectura está tan asociada a nuestros ratos de ocio que no nos concibo sin ella, y es para mí un lujo poder decirlo. Nos hace pensar y ser creativas, que salga la poetisa que llevamos dentro: "Ese hombre todavía no ha dejado de ser un niño"; y, cómo no, "todo tiene remedio menos la muerte".
Los alemanes han pasado muchas penas, pero en algún momento tendrán que asumir que aceptarlo implica dejar de fustigarse continuamente. La lección que hemos aprendido hoy es que comprar entradas con dos horas y media de antelación no es garantía de llegar a tiempo. ¡Ah! Y también que un vienés a veces es una mala elección.
Feliz semana.
MONGOLIA EN MI CORAZÓN

Es posible que en otra vida haya sido mongol. Es más, creo que ha sido así, porque no es normal el cariño que profeso a esas estepas desde el punto geográfico tan alejado de ellas en el que nací.
Anhelo tener un niño mongol y ponerle Gonzalito, pero mientras eso llega sólo me queda vibrar con su cultura, empatizar con sus gentes, y unir mentalmente un puente hacia esas tierras y esas gentes que está mecidas por un cielo azul cobalto.
Pero no soy yo la única que se ha dado cuenta de ello. Louisa Waugh, inglesa de nacimiento, hizo su maleta, y se embarcó en una aventura que le cambió la vida. Recayó en Mongoli, y en un precioso diario de viaje, que tituló, Bajo un cielo azul cobalto, plasmó toda la realidad y yodo el amor que tienen sus gentes.
El mongol está dotado de justa inocencia y valerosa templaza. Cuidan con cariño sus tradiciones y hacen gala de una hospitalidad tan franca que tambalea la actual codicia internacional. Sus benevolentes sonrisas azotan al visitante que siente que se traslada a otra dimensión. Su particular sentido de la privacidad, digo particular porque es inexistente, les envuelve en un ritmo de vida sosegado en el que se sienten felices con lo poco que tienen y comparten.
La aventurera de nuestro libro de viajes, que recomendamos ferviertemente, así lo vio, y así lo ha dejado escrito. Ahora sólo hace falta que servidora meta un par de camisetas en su maleta y consiga realizar un sueño: contemplar ese cielo azul cobalto.
Porque mis impresiones sobre el cine mongo ya las dejo para otra ocasión.
Renée Michel es portera en un edificio de gente rica. Le apasiona la cultura, pero es consciente de que si sus vecinos perciben que no encaja en el rol que desempeña su vida será más difícil, por lo que lleva años disimulando. Es viuda y tiene una única amiga, Manuela, portuguesa que limpia en algunas de las casas. Juntas toman el té de forma ritual dos veces por semana.
Paloma Josse tiene 12 años y es superdotada. Su inteligencia le permite detectar lo absurdo que es el mundo de los adultos que la rodean: emplean toda la vida en construir la pecera que los encierre. Por ese motivo, Paloma ha comprendido que la vida no tiene sentido, y decide suicidarse el día que cumpla los 13 años, justo después de prender fuego a su casa. Quizá esto permita que su familia reflexione y cambie su destino. Hasta ese momento, escribe un diario donde busca volcar el mayor número de ideas profundas posibles.
La vida de ambas da un giro cuando llega un nuevo vecino: Kakuro Ozu, japonés, jubilado. El señor Ozu capta rápidamente que ambas son diferentes, y el interés que él les muestra despierta un mundo de posibilidades que ninguna había considerado..
Es un libro vital, alegre, con mucho humor. A veces hay pasajes muy filosóficos que, pese al enfoque teóricamente frívolo con el que se abordan, dificultan la lectura, pero los personajes son tan logrados, tan tiernos, que lo compensan. Recomendable.
Paloma Josse tiene 12 años y es superdotada. Su inteligencia le permite detectar lo absurdo que es el mundo de los adultos que la rodean: emplean toda la vida en construir la pecera que los encierre. Por ese motivo, Paloma ha comprendido que la vida no tiene sentido, y decide suicidarse el día que cumpla los 13 años, justo después de prender fuego a su casa. Quizá esto permita que su familia reflexione y cambie su destino. Hasta ese momento, escribe un diario donde busca volcar el mayor número de ideas profundas posibles.
La vida de ambas da un giro cuando llega un nuevo vecino: Kakuro Ozu, japonés, jubilado. El señor Ozu capta rápidamente que ambas son diferentes, y el interés que él les muestra despierta un mundo de posibilidades que ninguna había considerado..
Es un libro vital, alegre, con mucho humor. A veces hay pasajes muy filosóficos que, pese al enfoque teóricamente frívolo con el que se abordan, dificultan la lectura, pero los personajes son tan logrados, tan tiernos, que lo compensan. Recomendable.
Etiquetas:
La elegancia del erizo,
Muriel Barbery
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