sábado, 26 de diciembre de 2009

AVATAR

James Cameron, 2009. Versión 3D.

Ver Avatar es una experiencia. Fantástica. De las que cada vez que cierras los ojos buscas fotogramas en tu mente.

Pandora es un planeta de belleza difícil de describir. Hay una guerra por librar, aunque no todos lo sepan. Y ahí entra el dolor, la ira, la traición. Hay buenos y malos, y nosotros sabemos de qué lado estamos, y apretamos los puños pidiendo que la solución imposible ocurra.

En Pandora uno no quiere dejar de mirar, aunque sea a través de los ojos de otro, porque es totalmente adictiva. Correr, volar, saltar... todo es verde y todo es azul, y todo merece la pena.

Hurra por los personajes de Cameron, hurra por su guión. Por un protagonista taimado que consigue reconstruirse a través del valor y la osadía. Y especialmente, porque también haya mujeres allí donde otro habría puesto sólo hombres. Una cazadora, una científica, una militar. Una en cada grupo. Todas valientes, decididas, generosas. No son meros espejos pasivos de sus parejas, ni el refugio al que el guerrero debe volver. Son personajes activos que participan en la progresión de la historia. Ya era hora.

No os la perdáis, será la Star Wars de esa generación a la que ya no pertenecemos. Impresionante.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

no tengo palabras ante la belleza

Os presento al segundo motivo por el que esta semana me he quedado sin palabras, por el primero me siento avergonzada pero la confianza es la base de la amistad -aún así mil gracias por mi regalo-, y el segundo........ese también es muy grande.

Primero le conocí en Norte y Sur (serie de la BBC) y mis palabras, o sonidos guturales fueron:
Ahhhhhhhhhhh, ggggggggggggggg, aooooooooo, uffffffffffffffffff, ¡¡¡madre mía!!!, alaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa








Y luego apareció, de repente en Robin Hood, y la flecha del amor me traspasó. Es el caballero negro, es el malo que está más bueno es..... Sir Guy de Gisborne y lo amo. De nuevo sin palabras

P. D siempre con permiso de mi dios oriental (Para tener estilo se debe nacer Andy Lau)