lunes, 29 de marzo de 2010

Las viudas de los jueves

O podríamos llamarla "los ricos también lloran", pero como ese título ya existe, propongo: "los ricos rodeados de piscinas también lloran"...

Lenta, tópica, previsible, sin ninguna capacidad de generar empatía, a ratos aburrida... Pocas flores puedo decir de la película, aunque tiene algún momento interesante, me gusta la escena de Juan Diego Botto cinturón en mano, o la cordura de Sbaraglia hablando de su familia. Por lo demás, personajes ricos interpretados por actores que no lo parecen (¿era inevitable que Sbaraglia llevara esos pelos? ¿que las mujeres tuvieran esa pinta de marujas, de verdad no se podían pintar un poquito, ponerse ropa más favorecedora?), vínculos familiares poco creíbles (¿por qué no hay relación entre Alterio y su hija? ¿quiénes son los hijos de la familia modelo, el Tano? ¿a cuento de qué el hijo de Sbaraglia tiene un momento exhibicionista?) y un final cogido muy muy por los pelos, que quizá en la novela esté algo más maduro pero aquí no hay quien trague con ello.

Y es que ya lo dijo el especialista del grupo: "Lo que toca Gerardo Herrero..."

Pdta: ¡qué alegría veros a todos, qué bien nuestro cuarto compañero en una tarde de Nebraska!

domingo, 21 de marzo de 2010

An education (2)

Esta entrada va dedicada a Antínoo. Advierto a los demás que revelo partes del argumento.

Otra mirada para la misma película, que podría llamarse, estudia, estudia, que para todo sirve en la vida, y si dejas de estudiar, ya volverás que falta te hará (probablemente escogieron la otra opción porque ésta quedaba un poco larga).

La película me ha gustado, pero me temo que me quedo muy lejos de tu entusiasmo. Si tuviera que definirla, lo más benévolo que encuentro es "correcta". Quizá, porque echo en falta algo más de chispa en Jenny, que me recuerda demasiado a la Joey de Dawson crece, cuando de Katie Holmes esperaba muchas cosas (pero no que lo dejara todo para ser la sombra que camina tras Tom Cruise, curiosa actualización de esta historia...). Quizá, porque David es muy galante pero poco atractivo y no me acabo de creer a estos dos hablando de prerrafaelistas y canciones francesas. Tal vez, porque Nick Hornby es muy grande y esta historia muy tópica y hasta el último momento esperé que apareciera la varita mágica que justificara un argumento tan previsible con un giro espectacular.

Pero ni ellos tienen chispa, ni el argumento se arregla, y cuando todo se rompe en pedazos, da igual, ya le ponemos dos esparadrapos, que la niña es muy lista y al final la mandamos a la universidad cueste lo que cueste. Y no os precupeis, que allí ya encontrará un novio que la quiera mucho y la trate bien, ante el que ella pueda hacer su papel de inocente inglesa descubriendo París... Pero, ¿no debíamos deducir que un hombre no era tan importante? No, se ve que no, que lo de que la niña estudie y pueda ser independiente y culta sí que era finalmente otra forma de pillar marido... El final me parece una gran cagada, tira por tierra la tesis, levantada con palillos, por otra parte. ¿Y qué hay de la lectura de me aburro muchísimo con esta vida y que me quiten lo bailao con mi cuarentón? Pues que tras el arranque del motor, todo parece caer en el olvido, pese a que era, en mi opinión, lo mejor de la película, su percepción de que había un mundo que querían ocultarla y que, si no pertenecía a él, le quedarían los recuerdos cuando la obligaran a marcharse... pero no parece que le sirva de mucho... con volver arrepentida, suficiente.

Menos mal que han tenido el detalle de no recuperar al pringao del pretendiente inicial, que era lo único que faltaba...

viernes, 19 de marzo de 2010

An education (Una educación)

Inglaterra, 1961.
Jenny, que recibe una educación estricta y opresiva por parte de sus padres y maestros, conoce a un hombre mayor que la descubre que vivir también incluye la diversión, la libertad, el amor... ¿o quizá no?

Desde este planteamiento se dispara una maravillosa película, visualmente impecable, y que sin duda da que pensar (¿quién da y quién recibe en realidad una educación? ¿Jenny? ¿David? ¿sus padres? ¿las profesoras?). Es una de esas cintas que te deja con una sonrisa en la boca, que te hace ver que todos tenemos derecho a equivocarnos y a volver a empezar, y que desde luego nada en la vida es sencillo ni está exento de matices.
Una pequeña obra maestra que, si bien puede pecar de excesiva contención, era una justa nominada a Mejor Película en los Oscars, y, me atrevería a decir, una digna ganadora (con perdón de Bigelow; no he visto aún "En tierra hostil" y puedo equivocarme, aunque dudo que me guste más).
¡Ah! Guión de Nick Hornby (guiño entre libreros), y cuidado con Carey Mulligan (la protagonista), que llega pisando fuerte.


miércoles, 17 de marzo de 2010

pasa el tiempo pero da igual si los recuerdos cobran vida

Ahhhhhhhhhhhhhhhh los Spandau
Toda mi clase estaba dividida entre los Spandau ballet y los Duran Duran. Yo sabeis que siempre he ido por libre y seguro que estaba con el baloncesto, o alguna telenovela, pero....he de confesaros que era un poquito más de los Spandau. Realmente no sabía cuanto hasta que el lunes 15 de marzo (FECHA HISTORICA EN MI VIDA) fui al concierto en Vistaalegre para verlos.
De repente me encontré tarareando sus canciones y gritando Tonyyyyyyyy (Tony Hudley el cantante) como una loca.
El lunes viví más que nunca el fenómeno fans, me desfogue, me lo pasé en grande, me emocioné, y experimenté como la vida pasa pero qué bonito que es revivirla.
Os juro que desbarré como nunca y todo gracias a estos cincuentones elegantotes.
Hasta pronto Spandau, espero que hasta menos de 20 años
Tonyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy (recordad que le vi en londres en Chicago y me dejó turulata)
Tonyyyyyyyyyy quitaté la chaqueta aunque se te vea el michelín
Gracias Spandau sois mis hombres-gold

miércoles, 3 de marzo de 2010

Shutter island

Como sospecho que mis compañeras de asiento no van a colgar sus impresiones de la película, ya estoy yo aquí para rellenar nuestro álbum de recuerdos. Hicimos una pequeña visita a Antínoo y después nos fuimos a tomar un café y un chocolate, y al cine. No nos convencían demasiado las opciones y elegimos binomio DiCaprio / Scorsese, el actor es ya un clásico en nuestros visionados gracias a K.

Entre una espesa bruma asoma un barco. En su interior, un hombre vomitando. Es agente judicial y se dirige con su compañero a una isla que acoge un sanatorio mental. Se acerca una gran tormenta y están allí para encontrar a una interna que se ha escapado. Pero no son tan bien acogidos como esperan, les dificultan la investigación, no les permiten el acceso a los informes y el tiempo infernal afecta a las instalaciones...

La película es larga y se nota en que los planos se mantienen un poquito más de lo habitual, lo que hace que se nos encoja el estómago esperando un susto que no llega. La atracción de las imágenes (la belleza de la isla o la exploración del rostro de los intérpretes, con frecuencia desfigurado) permite este tempo, pero el ritmo no se ve afectado. Nos introduce poco a poco en la historia, nos pega en la butaca y no nos suelta.

Al salir hablamos de la posible lectura ambigua de la película y otras voces nos comentan que tal ambigüedad no existe en el libro. Sin embargo, Guerrera, mente privilegiada para el cine, nos ilumina con un análisis de la última frase, que una vez meditada enfoca hacia una dirección.

Le sobra, en mi opinión, un excesivo recreamiento en la parte de la mujer de Di Caprio, aunque por lo demás me parece pulcra y bien medida. Especial atención a Ruffalo, al que yo sigo viendo gris pero en el que Guerrera aprecia ese brillo que a mí se me escapa.

Muy buena opción para un domingo por la tarde.