Una vez realizados mis exámenes con la relativa buena fortuna (vaya semanita de estudio que me he pegado..), actualizaré el post que colgamos antes de irnos con los sitios que había que visitar (entre los que, por cierto, no estaba San Sepolcro y nadie lo echó en falta, jejeje!!!), con los que hemos visitado y con fotos y comentarios "Made in me". Allá vamos:
- Florencia -
Punto central de este viaje; cuando cansados, queríamos volver a casa, volvíamos a ella. Florencia huele a gofres, a los suspiros de nuestra Guerrera extasiándose ante la fachada del Duomo, a disertaciones politico-filosóficas en la Logia, a amigos nuevos en el Garaje Nazionale, aeternas fotos nocturnas sin flash y, claro está, a esa Feltrinelli que cerró antes de tiempo (maldita sea...).
- Rávena -
Rávena es calidad de vida, eso es algo indiscutible. Y, además, es diócesis. Si a esto le sumas las obras cumbre de la historia del arte musivo (como decían las guías), preciosos campanarios torcidos de ladrillo, la playa a tiro de piedra y una cubana que ha olvidado el español y te regala cafés, ¿qué más se le puede pedir a una ciudad? Sin duda, de Rávena al cielo.
(No quería nombrar el primer berrinche de Rafaela, no vaya a ser que le vuelva a dar por no funcionar, pero vamos, que por poco nos tenemos que volver siguiendo la inclinación del sol y la dirección del viento hasta Florencia)
- Prato -
Poco que decir, a parte de nuestro amigo perroflauta, del púlpito en el exterior y de que allí empezamos a comprender la magnitud de los dos grandes emporios que sustentan la economía italiana: Benetton y Luisa Spanoli. Ah, claro, y la primera comunidad china más grande que la de la propia China...
- Pistoia -
Pistoia significó un amigo nuevo y residente en Madrid, un mercadillo capaz de estropear cualquier buen ángulo fotográfico, la cripta secreta del Padre Pío y Miria nombrada Mejor Turista Solidaria 2010 y convertida en estrella de la Rai.
En Pistoia Rafaela nos aclaro todo por fin: o ella se venía con nosotros de turismo o se declaraba en huelga. Desde ese momento, ya nada nos separaría...
- Lucca -
Todo el mundo te dirá que lo mejor de Lucca es su perímetro amurallado, su sabor medieval, su catedral estilo toscano-lombardo, su pasado napoleónico o su plaza con forma de elipse, pero la Guerrera, K, Miria y yo sabemos bien a qué se reduce la mejor esencia de Lucca: a la Librería Massoni y al Adonis de rizados cabellos de ébano que vendía las entradas en la Iglesia de Santa Maria Forisportam...
(Sorprendentemente, no hice ninguna foto en Lucca; espero que vosotras sí... Esta la tomo prestada de Panoramio.com)
- Pisa -
Una de las grandes sorpresas del viaje en todos los sentidos: los que no lo conocían no se esperaban el Campo de los Milagros tan majestuoso, y los que sí lo conocíamos, tras saborear el soberbio interior del Duomo no esperábamos encontrarnos allí con el malogrado Pisito, que intentó brillar pero acabó consumido por sus propios esfuerzos... Impagables las fotos en la torre (cada vez que las veo ¡me siento tan orgulloso del pulso de mis queridas amigas!), el paseo nocturno y las fotos sin labio de K.
Continuará...