Inglaterra, 1961.
Jenny, que recibe una educación estricta y opresiva por parte de sus padres y maestros, conoce a un hombre mayor que la descubre que vivir también incluye la diversión, la libertad, el amor... ¿o quizá no?
Desde este planteamiento se dispara una maravillosa película, visualmente impecable, y que sin duda da que pensar (¿quién da y quién recibe en realidad una educación? ¿Jenny? ¿David? ¿sus padres? ¿las profesoras?). Es una de esas cintas que te deja con una sonrisa en la boca, que te hace ver que todos tenemos derecho a equivocarnos y a volver a empezar, y que desde luego nada en la vida es sencillo ni está exento de matices.
Una pequeña obra maestra que, si bien puede pecar de excesiva contención, era una justa nominada a Mejor Película en los Oscars, y, me atrevería a decir, una digna ganadora (con perdón de Bigelow; no he visto aún "En tierra hostil" y puedo equivocarme, aunque dudo que me guste más).
¡Ah! Guión de Nick Hornby (guiño entre libreros), y cuidado con Carey Mulligan (la protagonista), que llega pisando fuerte.

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