Renée Michel es portera en un edificio de gente rica. Le apasiona la cultura, pero es consciente de que si sus vecinos perciben que no encaja en el rol que desempeña su vida será más difícil, por lo que lleva años disimulando. Es viuda y tiene una única amiga, Manuela, portuguesa que limpia en algunas de las casas. Juntas toman el té de forma ritual dos veces por semana.
Paloma Josse tiene 12 años y es superdotada. Su inteligencia le permite detectar lo absurdo que es el mundo de los adultos que la rodean: emplean toda la vida en construir la pecera que los encierre. Por ese motivo, Paloma ha comprendido que la vida no tiene sentido, y decide suicidarse el día que cumpla los 13 años, justo después de prender fuego a su casa. Quizá esto permita que su familia reflexione y cambie su destino. Hasta ese momento, escribe un diario donde busca volcar el mayor número de ideas profundas posibles.
La vida de ambas da un giro cuando llega un nuevo vecino: Kakuro Ozu, japonés, jubilado. El señor Ozu capta rápidamente que ambas son diferentes, y el interés que él les muestra despierta un mundo de posibilidades que ninguna había considerado..
Es un libro vital, alegre, con mucho humor. A veces hay pasajes muy filosóficos que, pese al enfoque teóricamente frívolo con el que se abordan, dificultan la lectura, pero los personajes son tan logrados, tan tiernos, que lo compensan. Recomendable.
domingo, 6 de abril de 2008
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3 comentarios:
Miria ma ha gustado mucho como recomiendas la lectura. Ahora estoy con la vida de Gengis Khan, y me estoy pensando mucho animarme con el errizo.
Muchos besos
Que bueno!
Ya me estaba animando yo a leerlo, pero definitivamente lo haré; tú me dices, ¿antes o después de velocidad en los jardines?
Besos!
Nos metemos con velocidad en los jardines en cuanto queráis, pero si los dos estáis dispuestos, mejor empezar con el erizo para que a mí no se me olvide.
¿Lograremos algún día comentar un texto de más de 15 págs?¡me hace mucha ilusión!
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