sábado, 29 de marzo de 2008

Sabor a chocolate

Acabo de terminar esta novela, que sale a la venta en abril. Es una importante apuesta editorial, por lo que he pensado que es buena idea que sepáis algo más de ella...

El argumento es difícil de resumir: se trata de una saga familiar que comprende cuatro generaciones y se ubica en dos continentes. Esquematizándolo mucho, un adolescente se enamora de una chica en la Suiza de principios de siglo, y para conquistarla, aprende a jugar al ajedrez y monta una tienda de chocolate. Pero no le sale bien y ella se casa y se marcha a vivir a América. Él también se casa. Los años pasan, sus parejas mueren, ella vuelve, se casa y muere. La sobrina de ella, nacida en EE.UU., viaja a Suiza, se queda, se casa, tiene un hijo, éste crece y acaba muriendo en una cumbre G-8. En medio, algo más de chicha, pero poco más.

Os paso la crítica, me ha quedado un poco excesiva, pero es lo que hay.

Estamos ante una novela fallida, porque no sabemos qué pretende: si contarnos una saga familiar (pero cuál es el sentido entonces de la sucesión de personajes que no parecen tener ningún lazo entre sí), si utilizar a una familia para reflejar los cambios que sufre el mundo durante el siglo XX - pues son continuas las alusiones a los hechos históricos, pero resultan completamente inútiles en el texto - , si transmitir continuas historias de amor de final truncado, con las que nunca puedes empatizar puesto que cada personaje se esboza apenas, no tienen sólida construcción porque no tiene protagonistas, sino un grupo coral del que dibuja informaciones imprecisas...

Es inevitable la sensación de que el autor ha leído algunos de los títulos que son hoy importantes best-sellers y ha tratado de fundirlos para ganar con ello la clave del éxito: el estilo recuerda indudablemente a Seda, con capítulos muy cortos, ritmo pausado muy apoyado en la descripción del paisaje, y también a La sombra del viento, con multitud de frases de una supuesta profundidad absurda que al principio desconciertan y al final saturan: "En la partida que jugaba con la vida, sus mejores peones habían caído en una sola jugada" (p. 66); "Muradije Ramiqi con una sola mirada le dejó claro que tendría que desertar y quedarse en Albania para siempre" (p. 79); "Alma pensó lo fácil que era ser feliz y lo difícil que ella se lo había puesto a la vida" (p. 103) ...

No hablaremos, porque ni siquiera merece la pena, de la incoherencia narrativa que supone pretender como sorpresa que el narrador, que durante toda la obra funcionaba como omnisciente en tercera persona, se descubra al final como la voz de Alma. ¿Cómo sabe ella de las miradas que cruzaron en Albania los padres de la primera esposa de Adrian? Son tantos los hechos que se cuentan que es imposible que Alma conozca que no tiene ningún sentido pretender que ella pueda escribir el texto.

Todo el libro se estructura con un recurso estilístico como base: la repetición de nombres, de lugares, de esquemas. Esta repetición, que pretende crear el ritmo como mérito principal de la narración, es imprescindible porque el argumento es escaso, no tiene solidez y no se sostiene por sí mismo: sólo insistiendo en lo mismo una y otra vez se pueden llenar las 156 páginas que lo componen, pese a que sea una extensión mínima para un bolsillo y que la mayoría de las hojas no superen las 20 líneas.

Es un libro superficial, fácil de leer, que recurre a motivos ñoños para provocar sentimientos y que, al final, no deja ninguna huella, puesto que para que un texto tenga trascendencia es imprescindible que el autor decida previamente de qué quiere hablar. En cualquier caso, los rasgos que describo como negativos han sido garantía de venta para tantos libros que no encuentro motivo para pensar que no lo sean también en éste, puesto que va a contar con un apoyo mediático considerable. Le deseo buenas ventas, ya que a todos nos beneficia, pero advirtamos a los lectores de lo que van a encontrar
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1 comentario:

Antinooo dijo...

Madre mía, la verdad es que esta "Gran Apuesta Editorial" tien una pinta... uf!
Que no se entere el editor de que quien gestiona el principal punto de venta en la capital de su "gran obra" va hablando así de ella.
Besos!