lunes, 11 de febrero de 2008

AMÉLIE NOTHOMB: TODO UN DESCUBRIMIENTO
Mi relación con Nothomb reproduce el esquema de sus textos: breves, pero intensos. Hace poco que nos conocemos pero hemos pasado mucho tiempo juntas. Dos son los rasgos que más me llaman la atención de su prosa:

1. El ensalzamiento de la voluptuosidad. La palabra aparece explícitamente en todas sus obras; en su último trabajo, "Diario de una golondrina", nos encontramos con ella ¡¡en la página 13!! Analiza los sentidos, nos los redescubre: el sabor del chocolate hace que un dios se reconcilie con el mundo y se centre en su exploración. El oído impide escapar a un hombre atormentado de aquel que le persigue. El sabor, el olor, el sonido, el tacto, el gusto son los motivos principales por los que merece la pena vivir y son la puerta para comprender el contexto que nos rodea, disfrutar de ellos da sentido a nuestra individualidad.

2. La caracterización del individuo. Con frecuencia sus personajes hablan en primera persona. No podría ser de otro modo: uno se valora a sí mismo como nadie lo hace, uno es el objetivo primero y primordial de su atención. Los personajes principales de Nothomb suelen ser extraordinarios dentro de su supuesta normalidad, y lo que nos lo demuestra es normalmente su contraposición a todos los personajes mediocres que les rodean: no todo el mundo es brillante, sólo lo es uno mismo, frente a cada uno los demás pierden interés. Esto no significa que sus personajes sean egocéntricos ni egoístas: son individuos, y para ellos relacionarse con la naturaleza no es diferente de hacerlo con aquellos que la habitan. Sus coetáneos no los comprenden y los infravaloran, pero el lector puede traspasar esa barrera y continuamente se identifica con ellos y con la frustración que les genera no ser valorados como merecen. Esa barrera, el fino hilo que separa la empatía hacia el que es menospreciado del desprecio hacia el prepotente, es una de sus construcciones más hábiles.

Pero sus textos tienen más virtudes: bellas imágenes, humor inteligente, marcada búsqueda de precisión en el lenguaje... Nothomb es todo un descubrimiento, ya os contaré mis siguientes citas con ella.

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