sábado, 22 de enero de 2011

Todo tiene un final... ¡gracias a Dios!

Ha sido un camino difícil, lleno de altibajos e irregularidades; a veces hemos sido inseparables y en ocasiones nos hemos ignorado mutuamente de forma consciente o empujados por las circunstancias. A pesar de atraernos, algo fallaba en nuestra conexión que casi hasta el final no nos ha permitido vivir juntos una relación "normal". Sin embargo, después de todo este tiempo juntos, con momentos buenos y malos, acercándonos y alejándonos como mecidos por las olas de un mar inexistente, hemos llegado al final... por fin he terminado "Los lobos de Berlín", el libro que empecé en agosto y que me acompañó a Toscana. Ahora, cada uno seguirá su camino (yo empiezo "El color prohibido", de Mishima, y él se muda a la estantería nueva que me han traído los Reyes), y siempre recordaremos los buenos momentos juntos...


Pd: Espero que no os hayáis asustado mucho al empezar a leer, jejeje...

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