lunes, 25 de octubre de 2010

Se me pasan los días...

sin escribir nada en este diario común, y me da pena porque noto los intentos de Antínoo de mantenernos conectados, pero llevo ya demasiados días seguidos trabajando (domingo de apertura, a todos nos suena...) con demasiadas cosas urgentes por hacer (devolución de texto escolar, cerrar pedidos de ciclos formativos que no lanzan por importes mínimos, ventas externas urgentísimas, mercancía de Navidad que no entra por ninguna parte, preparación de e-readers, campañas varias...) que nunca hago porque con atender a los clientes de tienda vamos que nos matamos. Y, para darle emoción, se rompe la cerradura de la salida de emergencia y se bloquea, se rompe la llave de la caja fuerte dentro de la cerradura...

Así que para coger un poco de aire ayer tenía entradas para ver a "Los chicos del coro". Vinieron 30 niños (y niñas) con uniforme azul y cantaron perfectamente sincronizados aquellas canciones que todos conocemos por la película, pero tambíén cantos religiosos, un par de los Beatles y hasta el "Canta y no llores", que por contentar a la gente lo que haga falta. Cantaron muy bien, pero me transmitieron un poco de pena, porque están sometidos a una disciplina rigurosísima, apenas pueden moverse, están de pie estirados durante muchísimo tiempo, no sonríen ni gesticulan, no parecen disfrutar con lo que hacen. Y me pregunto si merece la pena crear si el creador no disfruta de su obra, o al menos, de la recepción de su obra en su público. ¿Hacerlo más divertido para los niños (no sé, que se muevan, que no canten en latín...) empeoraría el resultado?


Buena semana.

1 comentario:

Antinooo dijo...

Ay, con lo que me gustó la película me ha dado un poco de pena pensar en estos pobres niños encadenados por el tobillo en los ensayos...
Gracias por estos dos últimos posts!!! Es muy bonito volver a ver post que no son míos por aquí.
Espero que ya estés un poco más descansada.
Mañana hablamos sin falta, eh; te llamo a las dos.
Besos!