lunes, 8 de febrero de 2010

The road

John Hillcoat, 2009.

(advertencia previa: esta reseña desvela parte del argumento. Si vais a verla, hacedlo antes de leerla).

Desolación. Sin por qué ni para qué. El cataclismo ha ocurrido y sólo podemos tratar de adaptarnos al frío, al hambre, a la soledad. Viajar es agarrarse a la esperanza. Pero el camino endurece.

Y pensar en el pasado, cuando todo parecía tener sentido. Cuando la mujer amada sonreía e iluminaba la habitación. Pensar en todo lo que has perdido.

Y seguir adelante, por tu hijo, para ofrecerle una oportunidad en la única vida que va a conocer. Pero cada vez es más difícil. No sobrevivirás. Y él parece tan indefenso...

Tenemos a un hombre que no se rinde, que luchará contra todo por proteger a su hijo, y que en esa lucha se va perdiendo a sí mismo, se vuelve obsesivo, va traspasando límites, y observamos cómo el niño se convierte en la voz de la conciencia que le recuerda qué fronteras no deben traspasarse. Tenemos a una mujer que escoge no seguir adelante, que prefiere la muerte a saber que no hay esperanza.

¿Mantener la esperanza es un acto de voluntad o de carácter? ¿Es rendirse una forma de perder o de ganar?

Leí hace poco que si vas a presentar batalla, asegúrate de que vas a vencer, no sea que sufras y resistas y al final caigas y tanto sufrimiento no haya servido para nada... ¿hay aquí alguna salida?

Al margen de su facilidad para conseguir nuestra empatía, al margen de que apreciemos su calidad artística y técnica, veo un mensaje claro: disfruta lo que tienes. Puedes perderlo. Disfruta del calor de tu casa, de los dulces que saboreas, de la compañía buscada, del tacto suave, del agua caliente... Disfruta de lo que consideras una vida con sentido y con futuro. Quizá no siempre sea así.

1 comentario:

guerrera de Xian´lau dijo...

entonces me espero que tengo muuuuchas ganas de verla
Kisses

la guerrera de xian lau