martes, 28 de julio de 2009

Un martes, siete meses después

En esta ciudad hace menos calor. Se oyen grillos por la noche. Vas andando y la gente que te rodea no camina deprisa. Cruzo lugares que me hacen sonreír cuando voy a trabajar, me parecen bonitos. Llevo una librería agradable, rodeada de gente ilusionada. Duermo muchas horas y leo muchos libros.

Sin embargo, esta ciudad sigue sin ser mi lugar. Vuelvo y soy consciente de cuánto me he alejado, voluntariamente, de muchas cosas que hacían que me gustara mi vida. Mis amigos. Mi familia. Mis espacios (y todos sabéis bien la importancia que tienen los espacios familiares para mí....) No puedo tomar un café con nadie al salir del trabajo, no puedo llamar a ningún amigo para ir al cine esa noche. No puedo pasear las noches de verano de Madrid, uno de los mejores momentos que ofrece esa ciudad para conversaciones trascendentes. Y hay tanta gente a la que no puedo ver, que no cabe en mis fines de semana espídicos. No puedo descubrir nuevos restaurantes, ni nuevas librerías, ni nuevas calles. No puedo ir al teatro, ni a exposiciones, ni encontrarme con nadie en medio de la calle.

No me arrepiento de haber venido. He aprendido mucho, y sigo haciéndolo cada día. Pero quizá esta aventura deba ser más corta de lo que en un principio calculé. Nunca quise vivir para trabajar. Y he caído, yo sola.

Hoy hace diez años que murió mi padre.

1 comentario:

Antinooo dijo...

Todos sabíamos que esta aventura tenía fecha de caducidad, pero sinceramente, no creo que haya llegado. Yo daría lo que fuera por disfrutar de todas esas horas de sueño y de lectura, por cierto...
De momento, para dejar de vivir para trabajar, deberías apuntarte a algo (como habías pensado), y poner fin a los horarios de sol a sol; si la librería sobrevive cuando te vas de vacaciones, también sobrevivirá si te apuntas a tai-chi o a clases de serbo-croata.
Y, eso no lo dudes nunca, cuando te canses del tai-chi, de los indicadores de stock y de las gentes de la meseta, aquí te recibiremos de nuevo con los brazos abiertos (aunque en realidad no tengo la sensación de que estes tan lejos...)
Besos, guapa!